El descarrilamiento de un tren de alta velocidad en Adamuz (Córdoba) el domingo por la tarde ha dejado al menos 39 víctimas mortales y más de un centenar de heridos. De ellos, siguen hospitalizados 43, 12 de ellos en la UCI (11 adultos y un niño).
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, está ya en el lugar del accidente, a donde se ha desplazado tras cancelar su agenda, incluyendo su viaje al Foro de Davos y su reunión con el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo.

A las 13.30 comparecerá con el ministro de Transporte, Óscar Puente, que ha advertido de que la cifra de fallecidos “no es definitiva”. En los dos convoyes siniestrados viajaban cerca de 500 personas, 300 en el Iryo Málaga-Madrid y 184 en el Alvia Madrid Huelva. La empresa italiana ha informado de que el tren accidentado había pasado la última revisión hace cuatro días. También los Reyes acudirán el martes a Córdoba.
El presidente andaluz, Juan Manuel Moreno, ha afirmado que se sigue trabajando en los trenes siniestrados y que los trabajos de identificación será “intenso, duro y complicado”. La Guardia Civil ha habilitado oficinas para la recogida de muestras de ADN para acelerar la identificación de las víctimas en Madrid, Sevilla, Córdoba, Huelva y Málaga.
