Donald Trump despidió el viernes a Elon Musk en el despacho oval, donde el jefe de X dijo que espera seguir siendo “el amigo y el asesor” del presidente estadounidense e hizo caso omiso de la acusación de que consume drogas.

La rueda de prensa conjunta en la Casa Blanca marcó el final de la inédita aventura gubernamental del multimillonario.

El hombre más rico del mundo, jefe SpaceX, Tesla y de la red social X apareció con un moretón en un ojo, que según él se lo hizo jugando con su hijo pequeño.

Donald Trump elogió su empeño para reducir el gasto público como rostro visible de la comisión de eficiencia gubernamental conocida como DOGE.

“Nos convertimos, esencialmente, en el coco de DOGE, donde cualquier recorte en cualquier lugar sería atribuido a DOGE”, se quejó Musk.

El presidente estadounidense también condenó “los escandalosos ataques, difamaciones y mentiras” que, según él, se dirigieron a Musk.

El millonario evitó criticar la política presupuestaria de Donald Trump. Hace unos días dijo que estaba “decepcionado” con un importante proyecto de ley que examina el Congreso porque lo considera demasiado derrochador.

Trump obsequió a su aliado y principal contribuyente de su campaña electoral con una llave de oro.

– “No se va” –

Musk “realmente no se va”, dijo el magnate republicano. “Tengo la sensación de que (DOGE) es su bebé, y creo que va a hacer muchas cosas”, añadió como para acabar con los rumores de una ruptura entre ambos.

La rueda de prensa se celebró después de que el New York Times revelara que, durante la campaña electoral, el empresario consumió grandes cantidades de ketamina, un anestésico con efectos estimulantes, además de éxtasis, hongos alucinógenos y medicamentos.

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