Diocesis de La Vega celebra la Jornada Mundial de la Vida Consagrada con Eucaristía solemne presidida por Mons. José Amable Durán Tineo

La Vega, República Dominicana. – En un ambiente de profunda espiritualidad y alegría comunitaria, la Diócesis de La Vega celebró la Jornada Mundial de la Vida Consagrada con una solemne Eucaristía en la Catedral Inmaculada Concepción.

La celebración, que congregó a una numerosa asamblea, fue presidida por Su Excelencia Reverendísima Monseñor José Amable Durán Tineo, Administrador Apostólico de la Diócesis de La Vega. Concelebraron sacerdotes diocesanos y de diversas congregaciones religiosas.

El acto litúrgico se constituyó en un momento de acción de gracias por el don de la vida consagrada, reconociendo su papel vital en la misión evangelizadora de la Iglesia. En su homilía, Mons. Durán Tineo destacó la belleza y la relevancia de la entrega total a Dios a través de los votos religiosos, agradeciendo el testimonio de fe, esperanza y caridad que las personas consagradas ofrecen al pueblo de Dios y a la sociedad.

“La vida consagrada es un don que enriquece y fortalece a toda la Iglesia. Es un signo elocuente del amor de Dios en el mundo y una respuesta generosa a su llamada”, expresó el Administrador Apostólico, animando a las religiosas, religiosos y consagrados presentes a perseverar con gozo en su vocación.

Al templo catedralicio acudieron miembros de diversas comunidades religiosas femeninas y masculinasinstitutos de vida consagradasociedades de vida apostólica, junto a un gran número de fieles laicos. Juntos, formaron una asamblea orante que elevó sus plegarias en gratitud por todas las personas que han abrazado este carisma específico en la Iglesia, y para pedir por nuevas vocaciones.

La celebración fue enriquecida con el canto de la schola cantorum y los fieles participaron activamente, reflejando la unidad y la comunión que caracterizan a la familia diocesana de La Vega. Al finalizar la Misa, se realizó un fraterno encuentro donde se compartieron experiencias y se fortalecieron los lazos de comunión.

Con esta Eucaristía, la Diócesis de La Vega se unió a la Iglesia universal para renovar la estima y la oración por la vida consagrada, reconociéndola como una “memoria viva del modo de existir y actuar de Jesús” en el corazón del mundo.

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