Sacramento, California. – Los New York Knicks lograron una victoria contundente sobre los Sacramento Kings con un marcador de 133-104 este lunes por la noche en el Golden 1 Center, rompiendo una racha de tres derrotas consecutivas. Este triunfo no solo marcó su primera victoria desde la lesión de Jalen Brunson, sino que también destacó un desempeño ofensivo rejuvenecido y equilibrado.
Con Brunson fuera de la alineación debido a una torcedura de tobillo, los Knicks demostraron que pueden mantenerse competitivos gracias a un esfuerzo colectivo. Cada titular anotó al menos 15 puntos, liderados por Karl-Anthony Towns, quien aportó 26 puntos. OG Anunoby también brilló con 24 puntos, ocho asistencias y siete rebotes, mientras que Miles McBride contribuyó con 21 puntos y siete asistencias.
Josh Hart, quien había estado luchando con su tiro de tres puntos debido a un dolor persistente en la rodilla, redescubrió su efectividad desde larga distancia, anotando 4 de 6 intentos. “Obviamente, hemos tenido tres derrotas seguidas, y no teníamos a Brunson, así que nos sentimos bien por haber jugado un partido como este”, dijo Hart. “Necesitas partidos como este para aumentar la confianza de los jugadores y que se sientan bien”.
Los Knicks (41-23) dominaron el partido desde el principio, liderando por 15 puntos al final del primer cuarto y extendiendo su ventaja a 26 puntos en el tercer cuarto. La victoria nunca estuvo en duda, y el equipo demostró una cohesión y fluidez ofensiva que había estado ausente en los últimos juegos.
El entrenador Tom Thibodeau destacó la importancia del esfuerzo colectivo en ausencia de Brunson. “El desafío es que no vamos a reemplazar a Jalen individualmente”, dijo Thibodeau. “Lo entendemos. Tenemos que hacerlo colectivamente”.
Este triunfo llega después de una práctica intensiva el domingo y el lunes, donde el equipo trabajó en ajustar su juego sin Brunson. Tres noches antes, los Knicks habían mostrado una ofensiva desarticulada en una derrota ante los Clippers, pero esta vez demostraron que pueden adaptarse y sobresalir incluso sin su estrella.
Con esta victoria, los Knicks no solo recuperaron la confianza, sino que también enviaron un mensaje claro al resto de la liga: siguen siendo un equipo peligroso, incluso sin su líder.